SODOMA Y EL CUBICULO SIN LLAVE
Mucho tiempo ha pasado desde que
volví de aquel lugar, la gran ciudad.
Tan grande e impura que le llamaremos Sodoma. Podría haber ido a
Gomorra, pero me parece un nombre de segundón. Nadie elegiría a Gomorra como ciudad
de promoción. Elegirían Sodoma, una superficie llena de gente infecta tiene la
capacidad de absorber la vida. Literalmente, cuando más tiempo pasas merodeando
sus calles o compartiendo un habitáculo roñoso sobre las vías de un intrincado
mapa de túneles. Menos vidas tienes. Pero aún no es momento para contaros las
consecuencias de mis decisiones. Que son
lo menos curiosas. Ya nos reiremos un
rato de mí.
Os habréis figurado cual era mi
objetivo. (Tener una vida sexual más activa) Trabajar y aprender un idioma
interfeudal. Si has acertado la segunda.
Joder, eres muy bueno, metete a sabueso privado. No te conviertas en un perro del estado. Mi
plan era bastante sencillo. Aprender todas las lecciones que me ofrezca la aventura,
y utilizar mi dinero como base durante un tiempo mientras encontraba trabajo y
daba clases particulares del idioma.
Había dado muchas vueltas durante los dos últimos años entre matorrales en
las praderas de Hyrule y había logrado ahorrar suficientes rupias para malvivir
un mes. Quizá dos. O tal vez un coche me llevaría antes de tiempo. No lo sé.
Comentarios
Publicar un comentario